Me mataba la curiosidad. Realmente era imposible, para mi, entender cómo una convocatoria a favor del discrimen podía haber tenido tan buena respuesta. Sí, me refiero a la mal llamada marcha por la familia, que secretamente fue una marcha homofobica. Llegué a pensar que simplemente fueron movidos por el odio y el miedo a lo desconocido, pero no hacía sentido. Si se tratara exclusivamente de odio, tendríamos marchas todos los días contra el gobierno, debía ser algo más fuerte. Y de la nada llegó. No sé ni cómo fue pero, me di cuenta que lo que movió a las personas no fue lo que sabían o sentían, fue un mero acto de fe. Fe ciega e incuestionable. Si te piden que apoyes a la UPR no lo haces, porque no entiendes la protesta. Si te piden que marches contra el gobierno no lo haces, porque todos son iguales y nada va a cambiar. Pero te dicen que Dios necesita a su ejército terrenal, y sales a la carga como buen cristiano en medio de la Inquisición. Sigue leyendo
La Inquisición en Tiempos Modernos
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