Mejor malo cono que bueno por conocer; ese pareciera ser el pilar de la vida puertorriqueña. La mayoría de la población entiende que el ELA es una falacia, que es inservible y obsoleto, pero aun así no saldremos a votar como pueblo en contra del coloniaje. Más importa lo que diga un “líder” desacreditado que lo que nos dice la lógica, más importa vivir en el “confort zone” que atreverse a realizar nuestro potencial como nación. Sigue leyendo
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Democracia criminal
Dice la física –según las leyes de Newton- que toda acción tiene una reacción igual pero opuesta. Esta es mi reacción (prudente, o al menos tratando de que lo sea) a los comentarios ignorantes que han sido lanzados desde el día de ayer. Lo primero que quiero señalar –por si a alguien se le ha olvidado- es que Puerto Rico es un país democrático. Independientemente de lo que parezcamos, no somos una oligarquía, ni tampoco somos una monarquía. Aquí el poder emana del ciudadano, y como cada ciudadano tiene un y solo un voto, todo ciudadano tiene los mismos derechos y obligaciones. Ahora que menciono las obligaciones, quizás es un buen momento para dar una lección rápida de ciencias políticas 101. Sigue leyendo
A fin de cuentas, ¿qué tiene más peso, la moral o lo legal?
“En cuanto alguien comprende que obedecer leyes injustas es contrario a su dignidad de hombre, ninguna tiranía puede dominarle.” –Gandhi
A fin de cuentas, ¿qué tiene más peso, la moral o lo legal?
En una visión utópica lo moral y lo legal van de la mano, pues se entiende que toda ley se aprueba con el fin de mantener -o promulgar- una convivencia digna entre los seres humanos. Pero siempre hay un pero. Sabemos que en la realidad esto no siempre es así, a veces se aprueban leyes que violentan nuestra moral, y otras veces nuestra moral nos empuja a violentar las leyes. Ejemplo de cuando la legalidad aplasta la moral son los casos en los que un asesino queda en libertad gracias a algún tecnicismo de la corte. También un buen ejemplo serían las leyes que prohíben que se le de alimento a un deambulante. Bueno, ejemplos de más debe haber pero, no es ellos que me quiero enfocar, hoy escribo para resaltar esos momentos en que la moral se va por encima de la legalidad. Sigue leyendo