Pensaba escribir sobre empatía o sobre el día de “la abolición”, pero me di cuenta que de nada vale tocar estos temas si sólo se quedan en la superficie de nuestro pensamiento. Falta mucho por aprender antes de que podamos dar un paso firme hacía adelante. Antes de tratar cambiar el mundo debemos despertar.
Tenemos 2 partidos que se pelean por quién es el menos malo. Ninguno trata de demostrarnos que debemos votar por ellos por su integridad y compromiso, eso es sólo el discurso propagandista, en la práctica se la pasan señalándonos por qué no debes votar por el otro. Yo compré un vibrador, pero tú compraste donas. Yo me robé las primarias, pero tú también. Este tipo de juego sucio lo podría esperar de niños, pero es inaceptable cuando se trata de los dirigentes de mi país. Si no realzan lo que tienen para ofrecer, es porque probablemente no tienen nada para ofrecernos.
Con sus niñerías han quebrado la poca credibilidad que le quedaba al sistema. Si aun crees en estos partidos, o aun crees en la pureza del gobierno, probablemente eres un zombi partidista. Lamento ser yo quien te diga que la línea que dividía al gobierno de los partidos cayó, y te aplastó el cerebro en el proceso.
Por años la estrategia de “dividir y conquistar” ha sido implementada en nuestro pueblo, todos vivimos la misma miseria, ¿por qué nos atacamos unos a otros? ¿Realmente te sientes semejante a los dirigentes del país? Bien bonitos ellos con sus manguitas enrrolladitas y sus pantaloncitos de vestir, tú probablemente en mahonés y camiseta. Ellos con chofer y escolta, tú con mal humor en los tapones. Nos une el sufrimiento, pero nos separa la ignorancia. Somos abrumados con farándula y politiquería para que no veamos que seguimos estancado en la época de la libreta de jornalero. Si no sabes leer, estás jodido.
La historia está escrita para que la leamos, quien desconoce su historia está condenado a repetirla. ¿Crees que es casualidad que Puerto Rico vuelve a empezar desde 0 cada 4 años? El recuento de la historia es una de las cosas que le ha permitido al ser humano desarrollarse. Sabiendo de dónde venimos podemos saber a dónde vamos. Son muchos los puertorriqueños que desconocen su historia, es por esto que se quedarán siempre en la especulación del “yo creo” y jamás podrán decir YO SÉ. De vez en cuando viene el boricuazo a hablarnos sobre nuestra isla, pero en mi opinión falta más, debemos recobrar ese orgullo patrio que nacía del corazón, no de la boca. Prácticamente hemos quedado sin nadie que nos recuerde quién somos y lo que aquí pasó. Es necesario recobrar ese amor que hemos ido perdiendo con el paso de las décadas tras la muerte de El Maestro.
El puertorriqueño es más que rojo y azul, mucho más que donas y sexo, y en definitiva, más que una muñeca de trapo y sus chismes. Dejemos al jibaro sentado bajo la palma. Toma el rojo, mezclado con el azul, y échale un poco de blanco que tu país te necesita. Despierta.
© 2012 – José Felipe.